La consola de mis amores es, como bien
sabéis, Game Boy. Es más, por ahora todos mis artículos han girado
en torno a la consola y sus juegos. Así va a seguir siendo, además.
Sin embargo, hoy me he levantado juguetón. El tema de hoy es «Mi
rincón de juego». Dicho así suena a casino barato de barrio, pero no. Es mi
rinconcito particular donde me paso unas horas de vez en cuando.
Menos de las que me gustaría. Pero entre vivir, trabajar, leer y
escribir, tampoco me queda demasiado tiempo. Bueno, que no es
cuestión de empezar a quejarse.
Ya os he contado alguna vez que soy un
tipo que emigró al Reino Unido y en concreto a Londres hace ya siete
meses. Esto hizo que una gran parte de mis pertenencias se quedaran
en España, donde siguen estando. Entre ellas, mi Super Nintendo y mi
Nintendo 64, dos de mis consolas predilectas. Como transportarlas es
un despilfarro del escaso espacio en una maleta y, además, no me
cabe tanto trasto en la habitación, decidí sacrificar la
experiencia real por la simulada. No es exactamente lo mismo, pero se
le acerca mucho y de paso gano espacio.
La pobre 360 desterrada al sofá...